Autoestima, la clave de nuestra felicidad

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen, es la percepción evaluativa de nosotros mismos y la base de la relación que tenemos con nosotros mismos y con el mundo.

La importancia de la autoestima es que es la referencia de nuestro ser y condiciona nuestra manera de ser, la percepción de nuestra valía personal y consecuentemente nuestra manera de estar y ser en el mundo y con los demás.

Nada en nuestra manera de pensar, de sentir, de decidir y de actuar es ajeno a la influencia de la autoestima. Por el contrario, éste es el tamiz que filtra todas nuestras expresiones.

“La autoestima abarca todos los aspectos de la vida, desde el físico al interior, pasando por la valía o la competencia. Se trata de la valoración que hacemos de nosotros mismos que no siempre se ajusta a la realidad”

La autoestima se va forjando desde el momento de nacer a través de la interacción con nuestro entorno y nuestra vivencia de nosotros mismos. Padres, abuelos, profesores, compañeros, hermanos, amigos, parejas….y nuestras vivencias con ellos y en soledad van conformando este núcleo esencial de lo que somos y seremos.

“La autoestima es un sentimiento valorativo de nuestro conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que forman la personalidad. Y consecuentemente cambia con el tiempo porque nosotros cambiamos y nuestro entorno cambia”.

Este círculo infinito de interacción entre el ser y el exterior, como es su día explicó Rogers, reconduce nuestras condiciones de valía. A medida que crecemos nuestro entorno (nuestros padres, maestros, familiares, la “media”, las parejas y demás) sólo nos dan lo que necesitamos cuando demostramos que lo “merecemos”, más que por el hecho de necesitarlo o pedirlo. Podemos beber sólo después de clase; podemos comer un caramelo sólo cuando hayamos terminado nuestro plato de verduras y, lo más importante, nos querrán sólo si nos portamos bien.

Dado que todos nosotros necesitamos de hecho esta recompensa de sentirnos aceptados, apreciados y queridos, estos condicionantes son muy poderosos y terminamos siendo sujetos muy determinados no por nuestros valores personales o por nuestra tendencia vital, sino por una sociedad que no necesariamente toma en cuenta nuestros intereses reales sino que impone criterios muchas veces poco saludables y basados en la sostenibilidad de la economía de consumo. Un “buen chico” o una “buena chica” no necesariamente son un chico o una chica feliz sino que por el contrario, la tendencia es inversa y así vemos como año tras año crecen las cifras de síntomas y trastornos depresivos, ansiosos e incluso el número de suicidios.

De igual manera en el contexto de relaciones no sanas no somos aceptados, valorados y queridos por nosotros mismos sino en la medida en que sirvamos a las necesidades y expectativas del otro. Y así soy reconocida por mi pareja si siempre me mantengo en mi peso y estoy perfecta, apreciado por mis padres si no les cuestiono, reconocido por mi jefe si soy su vasallo y no discuto sus criterios, no cuestionado por mis compañeros de instituto si cumplo con sus reglas….y así en todos los ámbitos de la vida y a lo largo de todas las etapas de nuestra existencia.

A medida que pasa el tiempo dentro de este círculo de interacción que es la vida, estas inercias nos conducen a su vez a tener una autovalía positiva condicionada.

Empezamos a querernos si cumplimos con los estándares que otros nos aplican, más que si seguimos nuestra actualización de los potenciales individuales. Y dado que estos estándares no fueron creados tomando en consideración las necesidades individuales, resulta cada vez más frecuente el que no podamos complacer esas exigencias y, por tanto, no podemos lograr un buen nivel de autoestima.

“La autoestima como la función del organismo que permite la autoprotección y el desarrollo personal, ya que las debilidades en la autoestima afectan la salud, las relaciones sociales y la productividad ….y a nuestro estar en el mundo con todo lo que ello supone”

Las inercias son complicadas de parar pero cuando lo hacemos ampliamos nuestro repertorio de posibilidades. El primer paso para restablecer y reforzar una autoestima dañada, debilitada o alienada es darse cuenta de que nuestra experiencia de nosotros mismos, de nuestro ser se siente y se expresa con estas heridas, taras y debilidades.

Algunos puntos que pueden ayudarnos en este sentido son:

  • Observar cómo nos hablamos a nosotros mismos. ¿Cuáles son los mensajes que nos decimos y el tono de los mismos?.
  • Reconocer qué postura tomamos hacia nosotros mismos. ¿Nos tratamos justamente?, ¿somos objetivos?, ¿somos benévolos?, ¿exigentes?, ¿castigadores?,….
  • Observar cómo nos relacionamos con el entorno. ¿Con quiénes nos relacionamos y qué tipo de roles asumimos en estas relaciones?. ¿Nos relacionamos con gente que nos ama, nos respeta y nos trata bien?, ¿tenemos relaciones equilibradas, nutritivas y satisfactorias?.

Todo ser humano, sin excepción, por el mero hecho de serlo, es digno del respeto incondicional de los demás y de sí mismo; merece estimarse a sí mismo y que se le estime

El siguiente paso es comenzar a darse valor a uno mismo, una vez que esto sucede la confianza en uno mismo va creciendo. En este punto necesitamos desarrollar varias destrezas que nos permitirán darnos el lugar que por derecho nos pertenece en nuestra vida.

  • Aprender a ser asertivos
    • Aprender a decir NO
    • Aprender a marcar los límites de implicación y acción con el otro.
    • Tomar el control de las decisiones.
  • Valorarse a uno mismo y reconocerse los puntos fuertes
    • Comprender que nuestras necesidades, pensamientos, sentimientos,y deseos son tan importantes como los de los demás.
  • Reconocer los aciertos y puntos fuertes y protegerlos.
  • Tratarse siempre con respeto y dignidad y creer que no existe otra alternativa para ser tratado por los demás.
  • Parar de disculparse por todo y ser responsable y benevolente con uno mismo.
  • Identificar nuestras necesidades y deseos y hacer porque se satisfagan.
  • No esperar a que el otro reconozca nuestras necesidades para satisfacerlas porque esto nos expone a un universo de incertidumbre y de posible insatisfacción perpetua.
  • Entender que para desarrollar todo tu potencial tus necesidades deben estar cubiertas.
  • Encontrar formas de satisfacer nuestras necesidades sin sacrificar otras necesidades en el proceso o las de otros.

 

  • Ser consciente de que yo soy el único responsable de mi conducta y tú el único responsable de la tuya.
    • No cometer el error de aceptar la responsabilidad de cómo responden los otros cuando me comporto de forma asertiva.
    • Siempre que no dejemos de respetar a los demás tenemos pleno derecho a decir y hacer lo que deseemos o creamos necesario.
  • Expresar los pensamientos y sentimientos negativos de forma positiva y saludable.
    • Permítete estar enfadado, pero siempre respetuoso.
    • Expresa tus ideas y emociones pero siempre respetándote y respetando a los demás.
    • Controla tus emociones.
    • Respétate y plántale cara a quien cuestiona tus capacidades y logros.
  • Recibe la crítica y queja de forma positiva.
    • Acepta la crítica de forma graciosa y benevolente.
    • Permítete cometer errores y pide ayuda cuando lo necesites.
    • Recibe los comentarios de forma positiva (puede ser que no estés de acuerdo pero no es necesario ni enfadarse ni ponerse a la defensiva).
  • Aprende a decir no cuando sea necesario.
    • Conoce y reconoce los límites y toma ventaja de este hecho (anticípate).
    • Entiende que no puedes hacer todo y agradar a todo el mundo y acepta este hecho positivamente.
    • Haz lo que sea bueno para ti.
    • Cuando sea necesario sugiere alternativas para que ambas partes ganéis.

 

La base de la autoestima reside en amarse, esto es: en conocerse, escucharse, aceptarse, cuidarse y abrirse. Liberar los condicionantes que nos tienen atrapados en nosotros mismos y en sentimientos caducos para atrevernos a ser quienes somos despojándonos de las máscaras que hemos puesto para agradar a los demás y conseguir su amor.

Deja tus comentarios

Tu e-mail no saldrá publicado.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.