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Apego y vínculos

Seguridad emocional por encima de la pasión: lo que revela el estudio Singles in America 2026

El estudio Singles in America 2026 muestra un giro hacia la seguridad emocional y la calidad del vínculo. Lectura clínica desde el trauma y el apego.

Publicado el por Ana Ocaña Mateos, Psicóloga Sanitaria · Col. M-28828

Qué dice la última edición del estudio de Match y el Kinsey Institute sobre el giro hacia la confianza, la compatibilidad y la calidad del vínculo, y qué ocurre cuando el cuerpo todavía no sabe habitar la calma.

Hay un dato en la última edición de este estudio que merece detenerse. Cuando se pide elegir entre pasión y seguridad emocional, la mayoría ya no elige la pasión. Y entre las mujeres, la diferencia es de cuatro a uno.

Qué es Singles in America y por qué importa esta edición

El 10 de septiembre de 2026 se publicó la decimoquinta edición de Singles in America, el estudio que elabora Match junto a investigadores del Kinsey Institute de la Universidad de Indiana. Se encuestó en línea a unas cinco mil personas solteras de Estados Unidos entre marzo y abril de este año, con más de cien preguntas sobre citas, atracción y relaciones, y con los resultados analizados por generaciones. Puedes consultar la nota del Kinsey Institute y el comunicado completo con los datos.

Lo valioso no es la foto de un año concreto. Son los quince años de serie histórica, porque permiten ver hacia dónde se mueve algo. Y este año el movimiento tiene una dirección clara: menos cantidad y más criterio, con la compatibilidad, la confianza y la estabilidad emocional en el centro.

Conviene decirlo de entrada: es una muestra estadounidense y no puede trasladarse sin más a España. Pero la tendencia que describe coincide con lo que están pidiendo muchas personas que llegan a terapia de pareja y de apego, y por eso vale la pena leerla con atención.

El dato central: la calma gana a la intensidad

Cuando se pide elegir qué importa más en una relación, la paz y la seguridad emocional se imponen a la pasión y la emoción intensa por más del doble: treinta y cuatro por ciento frente a catorce. Entre las mujeres, la distancia se amplía hasta el cuarenta frente al nueve.

Durante décadas, el relato dominante decía lo contrario. La intensidad era la prueba del amor verdadero: el sobresalto, la incertidumbre, la montaña rusa. Una relación tranquila sonaba a conformismo. Que ese relato empiece a invertirse en una encuesta masiva no es un detalle de tendencias. Es un cambio de criterio sobre qué se considera un buen vínculo.

Qué se entiende hoy por seguridad emocional

Lo más interesante está en cómo describen las personas encuestadas esa seguridad. Sentirse respetado, sentirse escuchado y poder compartir lo que se siente sin ser juzgado son las condiciones que más aparecen.

Ninguna de las tres es una cualidad romántica. Las tres son condiciones de regulación. Describen un entorno en el que el sistema nervioso puede bajar la guardia. Traducido al lenguaje del apego, lo que se está pidiendo es un vínculo que funcione como base segura en lugar de como fuente de alarma. Es exactamente el terreno del trabajo con trauma relacional y apego: la regulación emocional empieza en la relación, no en la fuerza de voluntad.

Calidad frente a cantidad: criterio, no desafección

Casi tres de cada cuatro personas solteras se declaran interesadas o abiertas a una relación. Solo el dieciséis por ciento la busca de forma activa, mientras que un cuarenta y cinco por ciento dice no estar buscando, pero recibiría de buen grado a la persona adecuada.

Ese contraste se ha leído a veces como apatía o como una generación que renuncia al amor. Los datos apuntan a otra cosa. Setenta y seis por ciento sigue creyendo que el amor romántico puede durar para siempre. No hay renuncia. Hay una redistribución del esfuerzo: menos contactos simultáneos, más atención sostenida en los pocos que la merecen.

La química también se construye

Aquí llega el matiz que impide leer el estudio como un manual de exigencias. Casi la mitad reconoce haberse enamorado de alguien que no le atrajo al principio. Y entre quienes mantienen una lista de requisitos para su pareja ideal, el cuarenta y seis por ciento acabó vinculándose con alguien que no encajaba en ella. Lo que cambió la percepción fue, sobre todo, la conversación, por delante de los intereses y los valores compartidos. Cuatro de cada diez darían una segunda cita aunque la primera no hubiera resultado emocionante.

Esto revisa a fondo la idea de química. Durante años se ha tratado como un veredicto instantáneo: se siente o no se siente, y lo que no arde en el primer encuentro se descarta. La atracción también se construye, y necesita tiempo y palabra para hacerlo. Saber qué se quiere no equivale a saber de quién uno se va a enamorar.

La confianza llega también al dinero

Un setenta y uno por ciento sostiene que hablar abiertamente de dinero construye confianza, y un ochenta y nueve por ciento considera que ambos miembros de la pareja deben participar por igual en las decisiones económicas.

El dinero solía quedar fuera del discurso romántico, como si nombrarlo restara pureza al vínculo. Que hoy se lea como señal de confianza encaja con el resto del cuadro: la transparencia se valora más que el misterio, y la previsibilidad más que la sorpresa.

El matiz clínico: querer calma no es lo mismo que poder habitarla

Hasta aquí, el dato. Ahora la parte que un cuestionario no puede recoger.

Una cosa es lo que una persona responde cuando le preguntan qué quiere. Otra distinta es lo que hace su cuerpo cuando tiene delante a alguien disponible, coherente y estable.

Quien creció en un entorno afectivo impredecible aprendió a asociar el amor con la activación: la espera, el sobresalto, el alivio cuando por fin llega la respuesta. Ese circuito de refuerzo intermitente genera picos que la disponibilidad constante no produce. Y entonces aparece la paradoja: la relación tranquila se percibe como falta de chispa, y lo que en realidad es ausencia de amenaza se interpreta como ausencia de interés.

Por eso una parte de quienes hoy dicen preferir la paz escribirá meses después contando que se aburre con alguien que la trata bien, que siente un impulso de huida que no sabe explicar, y que arrastra culpa por sentirlo. La aspiración es consciente. La respuesta fisiológica vota aparte. Es el mismo mecanismo que sostiene la dificultad de soltar un vínculo que hizo daño, visto desde el otro lado.

Cuando la selectividad es evitación con buena prensa

Hay un segundo cuidado que el titular de "calidad frente a cantidad" puede tapar.

Un listón alto sostenido desde la claridad ordena el encuentro. Un listón alto sostenido desde el miedo lo impide, y termina produciendo justo la soledad que pretendía evitar. La diferencia no está en el nivel de exigencia, sino en su función: si deja sitio a la diferencia, al desacuerdo y al malestar del otro, o si existe precisamente para que nada de eso llegue nunca.

Lo mismo ocurre con el "no estoy buscando, pero estaría abierto". Puede ser madurez y puede ser una forma elegante de no pedir nunca nada a nadie. Distinguirlo es trabajo de criterio propio y responsabilidad afectiva.

Seguridad emocional no es ausencia de conflicto

Conviene precisarlo, porque la expresión se está usando como sinónimo de comodidad permanente. No lo es.

Un vínculo seguro no es un vínculo sin fricción. Es un vínculo donde la fricción no rompe el lazo, donde el conflicto puede repararse y donde decir la verdad no cuesta el afecto. La ausencia total de tensión rara vez indica armonía. Suele indicar que alguien ha dejado de mostrarse, y eso es otro problema distinto que se aborda en terapia de pareja y vínculos.

Cómo se trabaja esto en terapia

El trabajo empieza en el cuerpo antes que en el argumento, porque el aprendizaje que asocia amor con alerta no se instaló mediante razonamientos y no se desmonta con ellos.

Se trata de ampliar poco a poco la tolerancia a la seguridad afectiva, de recuperar la capacidad de leer las señales internas sin confundir activación con deseo, y de procesar la memoria del apego con enfoques que llegan hasta ella: EMDR, la Integración del Ciclo Vital y el counselling. Cuando hay historia de manipulación o control, el proceso pasa además por recuperar criterio, límites e identidad, y con frecuencia por revisar la forma en que uno se ve y se trata.

Después vienen las decisiones sobre con quién y cómo vincularse. Antes, no se sostienen.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el estudio Singles in America?
Es un estudio anual sobre personas solteras que elabora Match junto a investigadores del Kinsey Institute de la Universidad de Indiana. La edición de 2026, la decimoquinta, encuestó a unas cinco mil personas solteras estadounidenses mayores de dieciocho años entre marzo y abril de 2026.

¿Qué significa priorizar la seguridad emocional en una relación?
Significa valorar el respeto, la escucha y la posibilidad de expresar lo que se siente sin ser juzgado por encima de la intensidad o la imprevisibilidad. No implica ausencia de conflicto, sino capacidad de reparar el conflicto sin que el vínculo se rompa.

¿Por qué una relación tranquila puede sentirse aburrida?
Cuando el sistema nervioso aprendió a asociar el afecto con la incertidumbre, la calma no se registra como bienestar sino como ausencia de señal. La intensidad se confunde entonces con vínculo, y la estabilidad con falta de química. Es un patrón frecuente en historias de apego inseguro y trabajable en terapia.

¿Ser más selectivo es siempre buena señal?
No necesariamente. La selectividad puede nacer del criterio o del miedo. La pregunta útil no es cuán alto está el listón, sino para qué está puesto: para elegir mejor o para que nadie se acerque.